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La Coctelera

Categoría: Calle Mayor

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Esta noche tengo mas de lo normal

Esta noche tengo más de lo normal
y tu cuerpo se me antoja el eslabón
entre la tierra y el suelo,
lo real y lo irreal.
Esta noche tengo más de lo normal

Debe ser que por fin soy el siguiente en lista de espera
de sujetos a ayudar en esta maltrecha espera.
Y te han puesto encima mío, para siempre y por jamás,
esta noche tengo más de lo normal.

Y bañarnos en sudor hasta que no brote más
de tu piel y de mi piel oah!!
Conversar hasta morir y volver a conversar,
hasta pegarnos la lengua al paladar.

Y es por eso que esta noche tengo más de lo normal
y prometo hacerte socia de mi piel,
de mi piel y de mis huesos, pues no tengo mucho más,
esta noche tengo más de lo normal
esta noche tengo más de lo normal.

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Bailando en la frontera

Aunque sé que camino por tierras baldías
y calmo mi sed con agua del mar,
confío y espero en que pasen los días
en que beba el agua sin sal.

Esto no es un "road-movie", esto es la vida real,
no disparan con bala, aunquue tiran a dar,
y hay palabras que queman más que el fuego del sol
que el fuego del sol

Ven a bailar en la frontera, alrededor de la gran hoguera
que haremos juntos tú y yo.
Ven a bailar en la frontera, alrededor de la gran hoguera
que haremos juntos tú y yo

Lo único que quiero es volver al lugar
donde las cosas tienen sentido.
Poder sentir que estoy más que vivo,
es lo natural.

Pero es que, chica, yo vivo en esta ciudad,
donde nadie cambia veinte pavos por diez.
Ando buscando algo en que creer,
algo en que creer.

Ven a bailar en la frontera, alrededor de la gran hoguera
que haremos juntos tú y yo.
Ven a bailar en la frontera, alrededor de la gran hoguera
que haremos juntos tú y yo

Y, aunque se estrechen como venas las calles que me ven correr,
me esconderé como una fiera hasta un nuevo anochecer.

Ven a bailar en la frontera, alrededor de la gran hoguera
que haremos juntos tú y yo.
Ven a bailar en la frontera, alrededor de la gran hoguera
que haremos juntos tú y yo

 

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reir y llorar

Si uno tiene el alma cosida a zarpazos,
es normal no darle una oportunidad
a nadie que quiera hacerte importante
en su propio mundo y en su soledad.

Parches y remiendos son bálsamo suave
que calman heridas unas horas más.
Cuando la memoria nada en la botella,
tiene más sentido reir y llorar, reir y llorar.

Y a punta de lanza rompió mis defensas
hincando las uñas en mi corazón.
No tuve valor de luchar por mis huesos
y quedó patente mi fragilidad

No sirvió de nada que saliera huyendo,
otra vuelta de tuerca, y no sé cuántas van.
Es por eso que hoy mi memoria se hunde,
y tiene más sentido reir y llorar, reir y llorar.

Déjame creer que merece la pena
pensar que, a menudo, alguien como yo
pueda caminar como un hombre cualquiera,
dueño de sus pasos y su dirección.

Cuando la memoria nada en la botella,
tiene más sentido reir y llorar, reir y llorar.

Es por eso que hoy mi memoria se hunde,
y tiene más sentido reir y llorar, reir y llorar

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Ten fe en mi

Hay un tipo que me ha dicho que sabe de álguien que ha visto,
en la parte baja de la gran ciudad,
algo más que parecido a un corazón malherido
intentando averiguar dónde estarás.

He buscado por las calles donde fuimos más que nadie
con temor a comprobar mi soledad.
Otra historia como tantas que se pierde en la distancia
del camino recorrido tiempo atrás.

Ten fé en mí, (ten fé en mí), ten fé en mí.
No me pidas ser un ángel pues soy sólo lo que ves.
Ten fé en mí, (ten fé en mí), ten fé en mí,
donde quiera que tú estés, yo estaré allí.

Y así pasen tantos años como dedos de las manos,
seguiré pensando que me merecí
la oportunidad perdida que no me diste, mi vida,
aunque sepa que mi parte no cumplí.

He buscado por las calles donde fuimos más que nadie
con temor a comprobar mi soledad.
Otra historia como tantas que se pierde en la distancia
del camino recorrido tiempo atrás.

Ten fé en mí, (ten fé en mí), ten fé en mí.
No me pidas ser un ángel pues soy sólo lo que ves.
Ten fé en mí, (ten fé en mí), ten fé en mí,
donde quiera que tú estés, yo estaré allí.

Sé que no soy de lo mejor que pueda encontrarse por ahí,
pero dale tiempo al tiempo para que pueda crecer.
Sólo tienes que poner en mi tu fé. (BIS)

Ten fé en mí, (ten fé en mí), ten fé en mí.
No me pidas ser un ángel pues soy sólo lo que ves.
Ten fé en mí, (ten fé en mí), ten fé en mí,
donde quiera que tú estés, yo estaré allí.

 

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Tu lado bueno

Me dejaste como hormiga sin antenas,
y tu fuiste un ciempiés si tus cien pies,
he perdido el norte y sigo a duras penas
intentando no volverme del revés.

Y aunque sé que giro en círculo y a ciegas,
no sé muy bien que es lo que debo hacer.
Quizás quedarme cerca de la hoguera
donde arden mis antenas y tus pies,
donde arden mis antenas y tus pies.

Porque no sé si te quiero porque sí o porque no puedo
despertarme sin saber que estás aquí.
Qué daría yo por ver tu lado bueno sin sufrir,
y que seguro que se oculta tras de ti.

Dame una mañana que no crezca y que la luz
ilumine mi maltrecho caminar
por este cauce seco que una vez llegó hasta el mar,
y que hoy se pierde como siempre en la mitad,
y que hoy se pierde como siempre en la mitad.

Porque no sé si te quiero porque sí o porque no puedo
despertarme sin saber que estás aquí.
Qué daría yo por ver tu lado bueno sin sufrir,
y que seguro que se oculta tras de ti,
y que seguro que se oculta tras de ti.

Y así van pasando en vano nuestros días,
sin antenas yo, y tú sigues sin tus pies.
Encerrados en círculo de fuego, ya lo sé,
y siguiéndonos el rastro de la piel,
y siguiéndonos el rastro de la piel.

Porque no sé si te quiero porque sí o porque no puedo
despertarme sin saber que estás aquí.
Qué daría yo por ver tu lado bueno sin sufrir,
y que seguro que se oculta tras de ti,
y que seguro que se oculta tras de ti.

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Calle mayor

La riada de gente es tan densa que cuesta trabajo caminar al revés.
Hay puestos en el suelo con ponchos, muñecas, todos hechos a mano, y también hay jerseys.
Con el brutal miedo que da el ser extranjero, los dos peruanos dicen "¿Cuánto es?"
a un tipo necio que, riéndose de ellos intenta sacarles un precio mejor.
Y cuando lo consigue se siente vencedor, triunfó en su batalla, su guerra y ley... en la calle Mayor.

Me da igual que seamos gitanos que payos, da igual si del norte o del sur,
pues la vida es la vida y los hombres son hombres aquí y en la calle Mayor.
Me da igual que seamos negros que blancos, me importa tan poco el color,
pues la vida es la vida y los hombres son hombres aquí y en la calle Mayor.

Hay negros que venden trastos inservibles
como un aspirador de esos irrompibles,
relojes de cuarzo, de esos digitales,
loros de mil watios pendientes, collares...
pulseras de marfil, hinchadores de ruedas,
altavoces pequeños de esos que no suenan.
Aquí nadie obliga a comprar nada a nadie,
tuyo es tu dinero y suyo el transistor.
La calle es de todos, da igual el lenguaje
y pasa la mañana en la calle Mayor

Me da igual que seamos gitanos que payos, da igual si del norte o del sur,
pues la vida es la vida y los hombres son hombres aquí y en la calle Mayor.
Me da igual que seamos negros que blancos, me importa tan poco el color,
pues la vida es la vida y los hombres son hombres aquí y en la calle Mayor.

Y hay un matrimonio vestido de domingo,
con un par de diablos que ellos llaman hijos. Van pisoteando los puestos y, al rato, uno de los negros le dice "Cuidado!"
y allí va ese padre con paso de ganso
mirando al extranjero de arriba pabajo,
mientras que le grita:
"¡tú, negro de mierda, si tocas a mi hijo te abro la cabeza!"
Y la gente aplaude, batalla ganada contra el extranjero que vino del mar;
y cuando el chaval recoje sus telas piensa que hay más fieras aquí que en la selva
y que de nada sirve volver a intentar convencer al padre que ambos son igual.
Y en el barco de Orán hace frío y el chaval se siente por dentro fatal,
ha perdido de vista la costa y la noche asoma... y la noche asoma...
a la calle Mayor

Me da igual que seamos gitanos que payos, da igual si del norte o del sur,
pues la vida es la vida y los hombres son hombres aquí y en la calle Mayor.
Me da igual que seamos negros que blancos, me importa tan poco el color,
pues la vida es la vida y los hombres son hombres aquí y en la calle Mayor.

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Los surcos de tu espalda

Si se te ocurre decirme "te quiero",
no quiero nunca saber el "cómo" ni el "por qué".
No me interesan ni las maneras ni los motivos que tú utilices en tu querer.

No quiero ser ese espejismo en tu desierto particular,
sólo quiero despertarme y contemplar...
los surcos de tu espalda un día más.
los surcos de tu espalda un día más.

No pensaré en que contigo
me gustaría descansar y envejecer.
No hay más futuro que el instante
de saber que corro el riesgo de perder...

Imposible enamorarse
sin saber que va a doler.
Sólo quiero despertarme y recorrer...
los surcos que mi amor hará en tu piel.
Los surcos que mi amor...

Hará entre tú y mi espalda.
Un día de estos llegará,
mejor te vistes y te vas.

Maldigo a la distancia
que hace imposible recorrer
los surcos de mi amor

Imposible enamorarse
sin saber que va a doler.
Sólo quiero despertarme y recorrer...
los surcos que mi amor hará en tu piel.
Los surcos que mi amor hará en tu piel.

 

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Mi rendición

Hice mal en darlo todo por perdido
y no supe conservar lo que me dio.
Caminé con paso firme y decidido
al final que tristemente me marcó.

Dicen que el tiempo es la cura, pero nadie me asegura
que no vaya a estar allí, sentado en una escalera,
acordándome de ti. oh!

Ya no volveré a apostar por nadie.
Ya no volveré a ser como soy.
Ya no volveré a nuestra calle.
Ya no volveré a firmar mi rendición

Fuiste como un vendaval que atravesaba
por mi vida y la corriente me estrelló.
Contra el color de tus ojos entregué mi voluntad,
y convertiste mi amor en algo de usar y tirar.

Dicen que el tiempo es la cura, pero nadie me asegura
que no vaya a estar allí, sentado en una escalera,
acordándome de ti. oh!

Ya no volveré a apostar por nadie.
Ya no volveré a ser como soy.
Ya no volveré a nuestra calle.
Ya no volveré a firmar mi rendición

Me dejaste bien colgado y lo hiciste bien.
Tú rompiste en pedazos mis cimientos y mi fé

Dicen que el tiempo es la cura, pero nadie me asegura
que no vaya a estar allí, sentado en una escalera,
acordándome de ti. oh!

Ya no volveré a apostar por nadie.
Ya no volveré a ser como soy.
Ya no volveré a nuestra calle.
Ya no volveré a firmar mi rendición